Resinoides: origen, composición y aplicaciones
Las resinas se producen en estructuras especializadas dentro de las plantas, comúnmente denominadas canales o conductos resiníferos. Estas sustancias pueden exudar o rezumar de la corteza o la madera de los árboles y normalmente se endurecen al quedar expuestas al aire.
Cuando el material resinoso se extrae con un disolvente adecuado, el extracto viscoso y aromático resultante se conoce como resinoide. Los resinoides son apreciados por su rico aroma y se utilizan ampliamente en perfumería, aromaterapia y aplicaciones de fragancias.
Las plantas importantes productoras de resinas y resinoides se encuentran principalmente en familias como Pinaceae, Burseraceae, Anacardiaceae, Leguminosae y Hamamelidaceae.
Los resinoides son productos metabólicos naturales de los tejidos vegetales. Pueden producirse como parte de los procesos fisiológicos normales de la planta o en respuesta a lesiones, enfermedades o daños en la corteza y la madera.
Después del refinamiento, los resinoides suelen ser más claros, menos pegajosos y muy aromáticos. Sus excelentes características olfativas y propiedades fijadoras los hacen especialmente valiosos en perfumería y aromaterapia.
Algunos resinoides de uso común incluyen:
- Resinoide de benjuí
- Resinoide de okumé
- Resinoide de olíbano
- Resinoide de gálbano
- Resinoide de elemí
- Resinoide de ládano
Composición típica de los resinoides
El análisis mediante cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC-MS) indica que los resinoides pueden contener una mezcla compleja de compuestos hidrocarbonados y terpenoides. Una composición típica incluye:
- Hidrocarburos alifáticos: aproximadamente un 55–70 %
- Diterpenos: aproximadamente un 10–20 %
- Triterpenos: aproximadamente un 5–7 %
La composición exacta varía considerablemente según la fuente botánica, la parte de la planta, el método de extracción, el origen geográfico y el grado de refinamiento.